12.1.13

La solución.

El problema es el móvil. O mi cabeza. Aún no lo sé.
Espero no ser sólo yo la única que pierde el teléfono a cada minuto. Y os aseguro que son unos minutos horribles en los que me debe de subir la tensión a una velocidad espeluznante, porque me ataco. En el móvil llevo mi vida, o parte de ella. Cantidad de aplicaciones con mis datos, mails, los números de teléfono... Qué bonita era la vida anteriormente sin estos cacharros del diablo, y qué difícil ahora sin ellos. Ojalá menos dependencia, de verdad, hemos llegado a un punto verdaderamente exagerado.
En resumen, es habitual ya estos pequeños despistes en mi día a día ("¡¡me han robado el móvil!!", "ya lo he vuelto a perder, madre mía", "mamá, que de verdad que no lo encuentro, me da algo"). Al minuto ya lo he localizado, pero el rato de pánico que paso es indescriptible y ya no me lo quita nadie. ¡Y ya basta! Hace un tiempo que me fijé en un accesorio monísimo, y totalmente de mi estilo, "portamóviles", o sea, lo ideal para mí. Y el día de mi cumpleaños, mi hermano me da su paquetito y... ¡Boom! ¡Ya es mío! Y estoy súper contenta, desde que lo tengo no he vuelto a pasar esos malos ratos, me lo cuelgo del cuello y todo en orden. Aunque si sois menos arriesgadas podéis llevarlo atado al asa del bolso y guardado dentro, para no perderlo y tener esa guía de la que tirar. Además el diseño es ideal, por cierto, es de H&M.

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